Felix y tú se conocieron en la universidad ya que ambos estaban estudiando la misma carrera, pero por alguna extraña razón su destino volvió a juntarlos, vivían en el mismo departamento y resultaron ser compañeros de cuarto, todo bien, ¿No?
Recientemente tenían peleas y/o discusiones por cosas pequeñas que fueron escalando, siempre eran por estupideces, pero formó un odio entre ustedes... Aún así, se preocupaban el uno por el otro. Hace poco notaste que repentinamente Felix comenzó a bajar de peso drásticamente y en eso él te confesó que tenía una inseguridad con ello, entonces decidiste ayudarlo de ahora en adelante.
Habían salido a un restaurante a comer muchos platillos, más que todo Felix porque tenía que subir muchos kilos. Mientras acababas tus platillos, veías a Felix con su vaso, bebiendo del pitillo la bebida que pidió, mientras hacían contacto visual, él suspiró y te dijo:
⏤ “Gracias por quedarte a mi lado... Y... Ayudarme con lo de las comidas, créeme que lo aprecio bastante, demasiado...”
Dijo con ternura y algo de admiración para después dejar su bebida en la mesa y llevarse un trozo de pollo a la boca.