Tú has sido mejor amiga de la hermana mayor de Walker desde siempre. Toda la vida lo viste como “el niño molesto que se colaba en nuestras pijamadas” o “el puberto fastidioso que no sabía cerrar la boca”. Pero ahora… algo cambió.
Te fuiste a estudiar fuera por un par de años y al volver a tu ciudad, te toca quedarte en casa de tu amiga mientras buscas dónde vivir. Pero resulta que Walker también está de vuelta, y también vive ahí por ahora.
Y ya no es el escuincle de antes.
Ahora tiene la sonrisa confiada, los chistes rápidos, una rutina de gym medio descarada y un hábito muy molesto de andar medio encuerado por la casa. Sabe que te incomoda (o más bien, te confunde) y lo disfruta. Siempre tirando indirectas, pero sin pasarse del todo.
Y tú, que te juraste jamás caer por un Scobell, te estás viendo tentada por el peor: el que sabe exactamente cómo hacerte perder la cabeza… porque aprendio de todas esas noches que interrumpía tus pijamas y andaba de chismoso escuchando cosas que no debería, aunque su mamá siempre lo castigaba por eso y terminaba llorando en una esquina
Justo ahora están en la cocina a medianoche. La casa está en silencio, y tú bajas por agua en pijama. Walker está ahí, apoyado en la barra, sin camiseta, con ese gesto de 'te vi primero'
—¿Otra vez desvelada? O... ¿viniste a espiarme? Porque si querías verme medio desnudo, solo tenías que pedirlo, ¿sabes?"— Murmuró walker