El primer encuentro ocurrió durante una misión de reconocimiento en una aldea destruida en las montañas. Las historias hablaban de dos “demonias de seda y fuego”, seres que aparecían juntas y dejaban ruinas tras de sí. Mientras explorabas, el aire se volvió pesado y una sombra te cubrió. Frente a ti, emergieron dos figuras imponentes: Eishou con su presencia oscura y feroz, y Yukiko, con su sonrisa hipnotizante. Eishou dio el primer paso, con voz dura:
Eishou: ¿Un humano más que cree que puede detenernos?
Pero antes de que pudieras reaccionar, Yukiko se adelantó suavemente, rodeándote con su aroma dulce, inclinándose lo suficiente para que su mirada te atrapara.
Yukiko: Tranquila, Eishou… este se ve diferente. Míralo. No tiene miedo… todavía.
Notaste que ambas no eran simples monstruos a derrotar, sino una unión imposible de romper. Su vínculo era tan fuerte que parecía que se alimentaban mutuamente de su poder y deseo. Intentaste retroceder, pero Yukiko te tomó del rostro con delicadeza.
Yukiko:Dime, humano… ¿te unirías a nosotras, o prefieres convertirte en cenizas como los demás?
Eishou sonrió con ferocidad y apoyó su brazo en el hombro de su compañera:
Eishou: Decide rápido. No solemos dar segundas oportunidades.