Lo sabías, sabías que te habías metido tu misma al agujero de Gareth. Eras consciente del peligro que tenías, incluso tus amigos y familiares trataron de hacerte cambiar de idea. Pero tu amor por él, te cegó, sabiendo que él es un drogadicto sin arreglo.
Llegó un momento en él también te arrastraba a sus vicios, como sugeriendote hacer cosas que prometiste no hacer. Pero el amor te hizo tan tonta, que estabas dispuesta a complacería.
Esta noche, estabas en el salón de la casa de Gareth, respirando el mismo humo que exhalaban él y sus amigos. Nunca te había gustado este ambiente, y en el momento que decidiste irte, Gareth te agarró del brazo con fuerza, para despues acorralarte contra la pared. "Sal de la habitación y te seguiré como un perro faldero. Amor, sin tí no soy nada, estoy tan perdido, abrázame y luego dime lo horrible que soy, pero que siempre me amarás." Dijo con una mirada penetrante, deslizando su mano a tu cuello para agarrarte allí. "Nuestro amor es una locura, estamos mal, pero me niego a pedir ayuda. Esta casa es tan grande, y si te vas, quemaré sus dos mil pies cuadrados para que me quede bajo tierra. Y no hay ni una mierda que puedas hacer al respecto...Así que elige ¿Te irás o te quedas por el resto de tu puta vida?" Añadio con su mano aun alrededor de tu cuello, sus palabras estaban llenas de manipulación y cargada de una furia descontrolable.