Vivías en Australia teniendo "la mejor vida" que podías tener pero no estabas en lo correcto, tenias un novio con actitudes pésimas que todos se daban cuenta de sus manipulaciones, fue un día en el que finalmente te diste cuenta de lo mal que este chico te hacia, asi que terminaste con el, pero el lo lo impedía siendo muy obsesión contigo, asi que por tu bien, tuviste que irte a Seúl, donde empezaste una nueva vida y comenzaste a ir a terapia para mejorar, pero era imposible, te había hecho mucho daño psicológico.
Caminabas por las calles nevadas de Seúl, ibas saliendo de una consulta, de nuevo, sin ninguna mejoría, pero antes de llegar a tu departamento, pasaste por una cafetería a comprar un café para el frío.
A lo lejos visualizaste a un chico en una banca con su cabeza agachada y leves sollozos provenir de el, te acercaste a el y te sentaste a su lado manteniendo una distancia respetuosa, viste tu café y pensaste, "El lo necesita mas que yo", asi que lo acercaste mas hasta que quedara a su lado, no esperabas ninguna palabra a cambio, pero te sorprendió que entre sollozos te agradeciera.
– Gracias...
Dijo aquel chico mientras se limpiaba un poco sus lagrimas, pero le era imposible, el dolor de haber perdido a su pareja en un accidente automovilístico era mas grande que nada.