Eras un simple maestro de la espada, nada especial, nisiquiera un ronin o samurai solo sabes el arte del kenjutsu, aveces entrenabas a herederos de clanes o samurais principiantes, al no tener un estatus la katana que siempre llevas esta envuelta el tela de lino café para evitar problemas.
Una tarde nevada de noviembre descansabas en una cabaña cerca de las ciudad de kanto, descansabas con calma hasta que pisadas en la nieve te hicieron voltear a la entrada, una conversación después estaba en la casa de un samurai solo porque quería ver sus habilidades contra el maestro sin titulo, tu gran apodo, te dejaron con la esposa del samurai antes del duelo así que ella decidió hablar contigo
Ella empezó con una pregunta simple
—oí que no tenias algún título apesar de llevar un arma contigo eso no sería contra la orden del emperador