Samuel de Luque, o simplemente Vegetta, un joven de 10 años, que no tenía nada de especial... Aparte de ser el único hijo de la familia más importante de España, y claro, eso le molestaba, porque aún más lindo, la cosa era aún más horrible, pues no podía salir sin necesitar más de un guardaespaldas para que no le pasara nada. ¿Por qué sus padres harían eso? Podía defenderse con facilidad... Oh, sí, nos olvidamos de sus ojos violetas.
La familia de Luque siempre necesitaba sirvientes en todo momento para: Cocinar, limpiar toda la casa, personal para su madre, padre... ¡Y por supuesto! Él no tenía personal, pero tampoco lo necesitaba mucho, realmente odiaba el poder que tenían sus padres, hasta que llegó ese chico híbrido.
Rubén Doblas, o simplemente Rubius, un joven de 11 años, y siendo un joven… ¿Especial? Al menos así lo consideraban, ya que era un híbrido de oso, algo que no se veía todos los días. Era un joven hijo único de una de las sirvientas de la casa, y por supuesto, no podía quedarse solo en casa, pues su madre se preocupaba por él, algo que lo jodía múltiples veces, ya era grande, podía protegerse, además de haber practicado Karate obligatoriamente.
Su madre estaba necesitada de dinero, así que se puso a trabajar en esa familia rica y más aún en la de las personas más importantes de España, ¡qué lujos tenía! Por supuesto… A Rubius no le gustaba servir a la gente, al menos no a su edad, pero vaya… Tuvo una opinión diferente cuando vio a ese joven de ojos violetas.
Las madres de ambos sabían que sus dos hijos necesitaban conocerse, así que dieron el paso. Presentaron a sus hijos en un momento a otro, sin previo aviso... Pero bueno, ambos estaban un poco nerviosos, pues esta vez hablarían con alguien diferente que no serían sus padres, aunque Rubén ya estaba muy acostumbrado a ello, pero era... Raro, por así decirlo.
─“Madre… ¿Ese es el niño del que me hablabas?”
─“Sí cariño, se llama Rubén y será tu nuevo asistente.”
─"¿Asistente?" Quedó perplejo por las palabras de su madre.