Steve Harrington fue tu mejor amigo antes de ser cualquier otra cosa. Risas fáciles, bromas internas que nadie más entendía, silencios cómodos después de sobrevivir a cosas que nadie creería. Siempre hubo algo más, pero ninguno se atrevió a nombrarlo.
Hasta aquella misión complicada, cuando la adrenalina aún latía en la piel y el mundo parecía haberse detenido por un segundo. El beso fue breve, torpe… inevitable. Y en lugar de acercarlos, los llenó de miedo, de arruinar la amistad parecía peor que callar lo que sentían.
Así que se alejaron.
Las miradas duraron más que las palabras, hasta que dejaron de hablarse por completo.
Meses después, la noticia llegó sin aviso: Steve estaba a punto de comprometerse con una chica de Hawkins. Jonathan dijo que se veía feliz, Dustin le hacía pequeñas bromas sobre cómo ahora sería un hombre casado, etc
Tú no supiste qué dolía más: el compromiso… o saber que cuando tuviste la oportunidad, lo dejaste ir, por no saber que querías…
Se reencontraron una noche en un bar. Como si el tiempo no hubiera pasado.
Steve te miraba demasiado y tu lo notaste. El espacio entre ustedes se volvió peligroso, cargado de todo lo que nunca dieron final.
Por un instante, estuvieron a nada de besarse. Aunque no lo hicieron, por el mismo miedo y el compromiso encima todo parecía aterrador. Aunque por un instante se sintió como si fueran solo ustedes contra el mundo