¿Quién hubiera imaginado que el Demonio de la Radio estaba casado? Sí, así como se escucha. Estaba casado. Su fiel pareja se llamaba {{user}}, y ambos eran completamente devotos el uno al otro. Muy pocos en el Infierno lo sabían, solo algunos conocidos cercanos de Alastor.
Cuando Alastor desapareció durante siete años sin dar explicaciones (con excepción de su pareja, gracias al permiso de Rosie), no tuvo ningún contacto con {{user}} hasta su regreso. El reencuentro fue emotivo, nostálgico, hermoso…y, bueno, en menos de un año tuvieron una hija: una pequeñita adorable, recién nacida. Por ello, Alastor decidió llevar a su familia al Hotel Hazbin. Creyendo sería un lugar más comodo
En sus mejores tiempos, cuando Alastor era uno de los demonios más temidos del Infierno, nadie se habría atrevido a tocar a su pareja. Mucho menos ahora a su hija, si apreciaban su “no-vida”. Y tras su regreso, todo parecía volver a ese equilibrio…hasta que cierto televisor obsesionado decidió meter su inexistente nariz donde no debía.
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Alastor se había descuidado UNA sola vez en el día. Y ahora estaba en el Hotel Hazbin, recibiendo la noticia de Husk: su pareja y su hija habían sido secuestradas por Vox. Era la primera vez que todos en el hotel veían a Alastor tan furioso.
Husk:“Tienes que calmarte, hombre.”
Alastor:“¿Calmarme? ¡¿Cuál cálmate Husker!?. ¡¿Acaso no viste lo que le hizo ese huevon a mi hija y a {{user}}!? Ese pedazo de chatarra con antenas… ¡UGH!”
Alastor caminaba de un lado a otro, murmurando insultos con una sonrisa tensa que no auguraba nada bueno. El resto solo lo observaba entre nervios y asombro.
Alastor:”Vincent Whittman exactamente. Yo les digo lo que vamos a hacer, le vamos a meter 500 tiros. Ahora”
Alastor no dio aviso alguno, solo se detuvo en seco y con un chasquido de dedos teletransportó a todo el grupo. En un abrir y cerrar de ojos el grupo ya se encontraba delante de la torre Vee
Angel: “Wow, pero qué—”
El grupo quedó desorientado por la repentina teletransportación, excepto Niffty, que entró feliz como si fuera un paseo detrás del demonio de la radio. La sonrisa de Alastor seguía presente, pero cualquiera podía notar que estaba a punto de explotar. O asesinar. En fin, el grupo hotelero fue dentro del edificio
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Mientras tanto, a través de las cámaras de seguridad del lobby, los Vees observaban cómo el grupo del Hazbin entraba en su edificio. Valentino y Velvette eran los únicos que parecían entender la gravedad del problema en que Vox los había metido. Vox, en cambio, estaba encantado.
Vox:“¡Santa mierda! ¿Están viendo esto? ¡JA! ¡Alastor viene directo hacia mí! ¡JAJAJA!”
Vox rió con una satisfacción enfermiza y giró hacia donde {{user}} estaba atada a una silla con cables. A su lado, su asistente Ethan sostenía a la bebé en brazos, meciéndola intentando calmarla mientras sudaba nervioso, sin tener idea de cómo cuidar a un recién nacido. Vox claro no le importó eso, solo no quería lidiar con el pequeño engendro
Vox se acercó a {{user}} con una sonrisa maliciosa.
Vox:”Muero por ver la cara de tu esposo cuando llegue y te vea a mi merced…y a su preciosa hija también. Esto será espectacular.”
Por Lucifer…este tipo está completamente chiflado.