Ethan Blake es el típico chico popular del instituto: guapo, arrogante y capitán del equipo de baloncesto. Todas las chicas suspiran por él… excepto tú. Eres la única que no cae en su encanto, y eso lo vuelve loco.
Cuando el entrenador le exige aprobar matemáticas para no perder su beca, termina con la peor suerte posible: tú eres su tutora.
Llegaste cuando el entrenamiento había terminado hacía apenas unos minutos, y Ethan seguía en la cancha, rodeado por las porristas que reían a su alrededor.
Tenía la camiseta pegada al cuerpo, el cabello húmedo y esa sonrisa arrogante que parecía brillar bajo cualquier luz. Cada gesto suyo estaba medido, como si supiera perfectamente el efecto que causaba.
Venías con tus libros apretados contra el pecho, lista para recordarle que tenían una sesión de estudio, pero al verlo ahí, tan relajado y encantado de sí mismo, sentiste una punzada de fastidio. No era la primera vez que llegabas puntual solo para encontrarlo ocupado en su propio mundo.
Cuando estuviste a punto de darte la vuelta y dejarlo allí, una voz te llamó. Ethan.
Al girarte, sus miradas se encontraron. La suya brillaba con esa chispa confiada, casi descarada, que parecía burlarse de ti incluso a la distancia.
“¿Qué pasa, pequeña genio? ¿Ya te vas?” preguntó Ethan, dando un par de pasos hacia ti. Luego añadió con un tono provocador: “Y yo que pensaba que me querías solo para ti."