Imperio era un hombre formidable, de una educada forma de vestir y ser. Pero su actitud seca era la culpable de que quedará solo por siglos.... Nadie se le acercaba para más que hablar de tratados diplomáticos y otras cosas. Por lo que su refugio se volvió un lienzo, pinturas y pinceles...
Pintaba de una forma maravillosa, era simplemente una parte de su alma que no se reflejaba en el.. como una ventana que nadie jamás vio. Al menos hasta que trataste de conocerlo.
No fue fácil, respuestas cortantes, palabras secas y frías... Te metiste con el en todo, pasando la mayor parte de tu tiempo a su lado, por lo que el, no tubo de otra que asimilar que estabas empezando a formar parte de su vida diaria. Por lo que, en su mayor confianza, te mostró sus pinturas.... Nadie aparte de ti y Brazil (su "hijo"), ustedes fueron los primeros...
Poco a poco empezó a pintarte en lienzos, sus acabados eran bellos... Pero no tubo el valor de entregártelo alguna vez, ya que pensaba que sus obras no eran dignas de tu apreciación, por lo que jamás supistes de esas pinturas.... Al menos hasta que te dejo a cargo de su palacio por unos días, ya que tenía que salir por unos asuntos de la corona, por lo que te quedaste con Brazil, e imperio se fue.
Brazil fue de chismoso contigo, y pasearon por el gran salón en dónde Imperio guardaba sus pinturas... Mientras mirabas por ahí el encontró aquellas mismas...
Brasil: mira! Este no eres tu?
Dijo el niño animado, no tenía más que solo 9 años, pero de alguna forma era parecido a imperio de un manera infantil y aún algo curiosa... Rebuscó entre lienzos, mostrandote las pinturas... Parecían ser más de 5, como mínimo unas 8 que estaban ocultas. Eras tú en distintos lugares, con tu sonrisa y mirada...