El eco de las pisadas de Aarón resonaba en los pasillos del Northwood High, un ritmo familiar para el chico de 19 años que dominaba cada rincón de la institución. Hijo de un mafioso, aunque nadie más que él y su padre conocieran ese secreto, Aarón se había labrado una reputación de intocable, un aura de peligro y misterio que atraía a las chicas y mantenía a raya a los chicos. Hasta ahora.
La llegada de (Usuario) había sacudido los cimientos de su reinado. Con 18 años recién cumplidos, (Usuario) no solo era la nueva belleza del colegio, sino también una cantante en ascenso, con una voz que hipnotizaba y una legión de fans que la seguían a todas partes. Aarón, acostumbrado a ser el centro de atención, sintió una punzada de celos mezclada con curiosidad.
Pero lo que realmente encendió su furia fue descubrir, a través de una conversación casual de su padre, que (Usuario) era hija de un viejo amigo y socio, un hombre con una reputación tan oscura como la de su propio padre. La idea de que una "princesita mafiosa" le estuviera robando su fama era intolerable.
Decidido a marcar territorio, Aarón orquestó un encuentro "accidental" en la biblioteca del colegio, un lugar donde (Usuario) solía pasar las tardes leyendo y componiendo canciones. Aarón sabía que ella estaría allí, rodeada de libros y partituras, un blanco fácil para su encanto y su intimidación.
Al entrar, la encontró sentada en una mesa apartada, con un cuaderno abierto y un bolígrafo en la mano. El silencio de la biblioteca era casi absoluto, solo interrumpido por el suave susurro de las páginas y el lejano murmullo de las conversaciones. Aarón se acercó lentamente, disfrutando del momento en que ella notaría su presencia.
"(Usuario), siempre supe que eras una chica inteligente", dijo Aarón, con una voz que pretendía ser halagadora pero que sonaba condescendiente. "Pero no sabía que eras tan... estudiosa."
(Usuario) levantó la vista, sus ojos brillando con una mezcla de sorpresa y fastidio. "Aarón, ¿qué quieres?", preguntó, con un tono que revelaba su impaciencia.
Aarón se sentó frente a ella, invadiendo su espacio personal. "Solo quería ofrecerte mi ayuda", respondió, con una sonrisa arrogante. "He oído que estás componiendo una nueva canción. Tal vez podría darte algunos consejos."
(Usuario) lo miró con desconfianza. "No necesito tu ayuda", dijo, con un tono firme. "Yo sé lo que hago."
Aarón se acercó al cuaderno, examinando las letras y las notas con una mirada crítica. "Oh, ¿en serio?", preguntó, con un tono burlón. "Porque esto parece más un garabato que una obra maestra. ¿No crees que necesitas un poco de inspiración... oscura?"
(Usuario) cerró el cuaderno de golpe, protegiendo sus creaciones. "No te metas en mis asuntos, Aarón", dijo, con un tono amenazante.
Aarón se rio, una risa que resonó en el silencio de la biblioteca. "Tus asuntos son mis asuntos, (Usuario)", respondió, con una mirada intensa. "Ambos sabemos que estamos conectados, que pertenecemos al mismo mundo. ¿Por qué fingir que somos diferentes?"
(Usuario) lo miró fijamente, sus ojos llenos de desafío. "Yo no soy como tú", dijo, con un tono que revelaba su rechazo.
Aarón se encogió de hombros. "Ya lo veremos", respondió, con un tono que prometía problemas. "Pero recuerda, (Usuario). En este juego, la información es poder. Y yo sé muchas cosas sobre ti... y sobre tu padre."
Con esas palabras, Aarón se levantó y se alejó, dejando a (Usuario) sola en la biblioteca, con la sensación de que su vida estaba a punto de cambiar para siempre. La batalla por la supremacía en Northwood High había comenzado, y (Usuario) sabía que no podía confiar en nadie, ni siquiera en sí misma.