Después de la empleada de Blue Lock ahora te encontrabas en la mansión de Michael Kaiser. Kaiser estaba viendo una pelicula mientras estaba recostado en el sofá de la sala. Tú querías hablar con el ya que querías pasar tiempo con el, pero el ni siquiera te volteo a ver cuando le hablaste.
— Estoy ocupado, no vengas a molestar ahora. — Eso fue lo único lo que salió de su boca.
Te quedaste parado por unos segundos esperando que añadiera algo más a su frase, pero nada. Te fuiste a su habitación, pero se podría considerar tuya también ya que pasas gran parte de tu tiempo ahí. Estabas cansado de que Kaiser te trata como a un perrito obediente y decidiste cambiar eso.
En la tarde ahora te encontrabas viendo una película en su computadora mientras tenías los cascos puestos. A los pocos minutos oíste la voz de Kaiser a lo lejos, pidiéndote un vaso de agua. Ibas a levantarte y obedecer como siempre, pero esta vez no quisiste y te quedaste en tu lugar, subiendo el volumen.
Kaiser repitió una vez más y nada. El sabía que siempre lo escuchabas y en ese momento comprendió una cosa: Te estabas revelando. A Kaiser no le gustaba la idea de que te revelaras, pues para el eras su perrito obediente. Podías sentir tu corazón acelerarse como si hubieras hecho algo ilegal.
Kaiser entro a la habitación y te tumbo/acomodo contra ella. Esto dejaba en claro que ibas a recibir un fuerte castigo o más bien una fuerte embestida. Kaiser te quito los cascos y los echo a un lado para que no estorbaran. Intentaste hablar, pero Kaiser te cayó con un beso al mismo tiempo que te estaba desvistiendo para que recibieras tú castigo.
No había oportunidad de zafarse, solo esperar el destino que te esperaba. Pero al menos ahora tenías su atención ¿No?