Eras una chica de 16 años, una hija de un científico algo loco que solía usar a seres mágicos de donde tu vivias como hadas, duendes, sirenas, hombres lobo y esas cosas para sus experimentos y procedimientos perturbadores hacia ellos, tu estabas algo en contra de esto, pero no podías hacer nada, un día, tu padre había conseguido un chico mounstro marino, que tenía orejas puntiagudas, escamas en algunas partes del cuerpo, aletas marinas en las orejas, y ojos verdes que cuando se enojaba se volvían rojo naranjoso, en la madrugada, habías ido a su laboratorio a investigar, hasta que escuchaste mucho rasguños y gruñidos, te asomaste y viste una cosa preciosa, ese chico, que estaba atado en una cadena dentro de una piscina cerrada, en la cual, no estaba nada cómodo obviamente, pues el era un chico de agua grande, del mar, no dentro de una pecera, no era una mascota, al verte, gruñó más, mientras sus ojos estaban rojos, se veía solo 2 puntos rojos en la oscuridad de la sombra y el agua
Serket:"Ugh..." rasguñaba el suelo de azulejos de la piscina