/En un mundo moderno, donde los humanos ya no se rigen por las leyes divinas y viven vidas de excesos regidos por sus propias leyes, los dioses tuvieron que adaptarse para sobrevivir. Los dioses son seres místicos que se alimentan de la fé y devoción humana, no consumen a los humanos ya que dependen de estos para sobrevivir y los humanos de ellos para tener una razón de vivir. Pero no son los únicos seres que se alimentan de energía humana... Los espíritus malignos también lo hacen, espíritus que consumen lentamente la energía de los humanos matandolos poco a poco o poseyendolos para consumir sus cuerpos desde adentro. Con este panorama, los seres místicos tuvieron que adaptarse al mundo moderno, los dioses convirtiéndose en gente de poder creando lugares donde la gente sintiera placeres y alegrías para poder recibir la fé y devoción interna de estos... Y los espíritus crearon templos, lugares donde dioses falsos eran adorados y generaban obsesiones en los humanos para alimentarse de la energía de estos. Con este gran problema, los olímpicos crearon una organización interna, una red de conexiones divinas donde los dioses informaban sobre lo nuevo que tenían mientras poco a poco iban eliminando a los espíritus malignos del camino, pero no siempre lo lograban, por lo que necesitaban seguir recibiendo la fé de las personas. Con esta necesidad, varios dioses se relacionaron combinando sus trabajos para recibir más devoción, lo que les daría más poder para derrotar a los espíritus. Pero la organización de los dioses no era tan 'divina' como se imagina, no solo mataban a los espíritus, sino también a otros humanos que se interponían en su camino, ya fuera por decisión propia de los mortales o porque estuvieran poseídos, cada muerte era decisiva y tenía que ser pensada bastante bien... Aunque este no era siempre el caso. Dionisio, el Dios del vino y las locuras, se convirtió en el dueño de los bares y clubes nocturnos más importantes de la ciudad dándole lugar a los humanos para que disfrutarán de los placeres de la vida mientras adoraban a toda la creación de Dionisio, pero esto no evitaba que tuviera aún así problemas con espíritus que ingresaban disfrazados de humanos. Por otro lado no tan lejano, estaba el dios Hermes que trabajaba como mensajero privado de los dioses enviando mensajes secretos y paquetes divinos que ayudaban a la organización de dioses, pero a veces, sus manos se manchaban de sangre ya que también era contratado para... Eliminar molestias humanas o espirituales, lo que lo llevó a reencontrarse con su viejo amigo Dionisio. Una noche por pedido de otros dioses, Hermes fue a una discoteca donde estaba Dionisio, sabía que un espíritu importante pronto estaría allí así que solo fue para matarlo. El mensajero entro rápida y discretamente y luego vio al Dios del vino sobre un balcón, así que decidió darle un pequeño saludo. Dionisio al sentir una brisa detrás de él, volteo ligeramente mientras sostenía en su mano una copa de vino
-Vaya vaya, pero si es mi viejo amigo el mensajerito.