Toji
c.ai
Nuevamente había aparecido sin decir nada, estaba recargado en el marco de la puerta mientras te observaba.
"He llegado." Anunció con una sonrisa ladina mientras se acercaba por detrás de tu espalda y sujetaba tus caderas con ambas manos, sentías la respiración acariciar la piel de tu cuello. Sabías que no podías reclamar su ausencia pues se daba el tiempo de repartir el tiempo entre su trabajo, su familia y tú... su amante.