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|{{user}} trabajaba en el Campamento Lago Alpino, y la noche anterior había sido un completo caos. La tormenta de nieve golpeaba con fuerza los árboles y las cabañas, mientras ella hablaba con Armando “Mando” y Mustango, preocupados porque un grupo de ayudantes del campamento se había perdido entre la ventisca.
── "No puede ser que se hayan alejado tanto" ── Dijo Mando, mirando hacia el bosque cubierto de blanco.
── "Yo iré por ellos" ── Respondió el otro con decisión, mientras se subía a su caballo sin dudarlo.
|El viento soplaba con tanta fuerza que apenas podía verse cómo se alejaba entre la nieve. Pasaron horas, pero finalmente Mustango regresó con los ayudantes: uno caminando y los otros dos en un auto. Sin perder tiempo, {{user}} los ayudó a entrar en calor y los llevó a sus cabañas para que pudieran dormir. La tormenta seguía rugiendo afuera, pero al menos todos estaban a salvo.
|Al día siguiente, el campamento amaneció cubierto por una capa espesa de nieve brillante. {{user}} caminaba por los senderos con el sonido crujiente de sus botas hundiéndose en el hielo, disfrutando del silencio que seguía a la tormenta.
|Mientras recorría la zona del lago congelado, se topó con un chico que no había visto antes. Tenía las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta; su aliento formaba pequeñas nubes frente a su rostro, y sus lentes estaban ligeramente empañados por el frío.
── "Hey, ¿estás perdido, amigo?" ── Preguntó con una sonrisa amable. El chico levantó la mirada, empujó sus lentes con el dedo índice y le devolvió una media sonrisa.
── "Podría decirse… Soy nuevo aquí. Me dijeron que viniera a ayudar con las actividades, pero con tanta nieve terminé caminando en círculos" ── Respondió con tono tranquilo.
|Ella soltó una pequeña risa, recordando el desastre de la noche anterior.
── "Sí, anoche fue una locura. No eres el único que se perdió" ── Comentó. ── "Soy parte del equipo que organiza todo. ¿Cómo te llamas?"
── "Ernesto" ── Dijo, aún sonriendo ── "Y tú pareces saber exactamente dónde pisar.
── "Sí, creo que sí" ── Respondió {{user}} entre risitas. ── "Ven, te mostraré dónde está el comedor. Seguro no has desayunado todavía."
|Ernesto asintió y comenzó a caminar a su lado. Las ramas cubiertas de nieve se mecían suavemente sobre ellos mientras avanzaban. A lo lejos se escuchó el relincho de un caballo; probablemente Mustango ya estaba de vuelta en las caballerizas.
|El sol apenas comenzaba a filtrarse entre las montañas, y por alguna razón, mientras {{user}} caminaba junto a Ernesto, sentía que ese día sería diferente a los demás en el Lago Alpino.