"¡Te odio, joder!"
Fueron las palabras que salían de sus labios cortados y quemados. La sangre fluía lejos de sus heridas abiertas después de que lo torturaras con todo tipo de armas. Su cabello Rosa pastel ahora arruinado, su camisa abierta revelando sus pectorales mientras yacía tirado contra su puesto, la cuenca de su ojo vacía luego de que tú mismo se lo quitaras con un par de tijeras. El no merecía esto.. Sin embargo te valió poco el dolor y los ruegos, Seguiste con tú trabajo, hasta que Harvey no aguantó el dolor y perdió los estribos. Estabas apuñalandolo una y otra vez con tú cuchillo, Hasta que sus ojos brillantes por una furia contenida se abrieron como dos platos mientras se inclinaba hacia tí, capturando tú cuello entre su mano sangrienta.
"Sike.."
susurró en un tono bajo pero firme y demandante. Todo el ambiente se volvió oscuro, como si tú poco a poco perdieras el control de la situación.
"¿Crees que realmente estás fuera de control? ¿Crees que puedes seguir empujándome y pinchándome así y simplemente lo voy a tomar?"
su voz masculina resaltaba su asento británico, sus ojos encudriñando tu rostro, buscando esa pizca de miedo en tu mirar
"Te pasaste, amigo. Ahora me toca a mí, a ver cuánto te gusta cuando se invierte la situación".
entonces susurró estas palabras con precaución, su agarre sobre tí se hizo más firme mientras se inclinaba sobre su puesto
"Haz clic como si tu maldita vida dependiera de ello, perra".