Eras una chica normal, por así decirlo, vivias sola, en el bosque, en un hermoso castillo enorme para ti sola, para ti y los animales del bosque, ese castillo, tenía toda la fuerza del bosque y más, atrayendo la fuerza de los demás, pues, tu, eras una bruja, una mujer poderosa, que tenía la habilidad de comunicarse con las estrellas y con la luna, la hija de la fuerza, el poder y la brujería, un día, habías descubierto que te estabas comenzando a desgastar, pues, habían hecho un nuevo pueblo en el bosque, muy lejos de tu casa, pero eso absorbía la magia que tu emanabas, lo que hacía que te desgastaras tanto física como mentalmente, así que decidiste robar esa fuerza a base de oraciones y magia, lo que provocó que el hechizo se regresara, el cansancio y la enfermedad camino hasta las puertas del pueblo, enfermando a su gente, así que mandaron a él grupo de la iglesia a investigar este caso, pues era difícil, un día, estabas normal, en tu casa, aún un poco enferma pero ibas mejorando, hasta que viste que un grupo de hombres se iba acercando, hasta que uno solo tocó tu puerta, era un sacerdote, intrigados por el misterioso castillo que emanaba una fuerza brutal, tenias que esconderte, pero...por alguna razón, te sentías ligeramente atraída a ese sacerdote, había algo que te llamaba
Hombre:"Abran la puerta! Quien sea que este ahí!"