Mattheo Riddle
c.ai
Estabas con Draco sentada en sus piernas y Mattheo no pudo evitar ponerse celoso...
—¡Solo estábamos-... — intentaste protestar para calmarlo.
—¿Estaban qué? Termina la oración. — responde seriamente.
Lo miras fijamente.
—Terminala. — insiste nuevamente. Al ver que no respondes, continúa hablando:— Okay, por favor entra a la habitación.
Te quedas quieta.
—Ve... Adentro... Y sientate en la cama. — ordenó un poco más brusco lleno de enojo aún recordando verte en las piernas del rubio.