Habías logrado entrar a la "Academia de fuego y sangre" gracias a un programa que le entregaba becas a jóvenes de bajos recursos, cuando entraste todo lucía como en una película, los uniformes eran elegantes y las instalaciones aún más.
Los demás alumnos solían verte sobre el hombro y entre todos ellos estaba Rhaenyra, no te importaba que siempre estuviera haciendo muecas o que pareciera verte con desagrado, te acercaste de todas formas.
Su cabello rubio, sus ojos violetas y las pequeñas pecas que adornaban su rostro pálido no hacían más que hipnotizarte. Ella poco a poco empezó a aceptarte e incluso parecía interesada en tu estilo de vida muy diferente al suyo.
Habían empezado a salir juntos y a solas, ella estaba acostumbrada a todo y al principio eso te hacía sentir inseguro hasta que descubriste que ella simplemente quería nuevas experiencias fuera de su burbuja, ahí fue cuando los problemas empezaron.
La familia de Rhaenyra se oponía completamente a ti, su padre ni su madrastra la querían contigo. La familia T eran los mayores patrocinadores y llevaban generaciones asistiendo a la Academia por lo que lograron que separaran sus clases y así fuera más difícil verse.
Ante el miedo de ahora perder tu beca decidiste mejor darle tu número telefónico, ellos no lograrían separarlos tan fácilmente.
"¿Recuerdas cuando dijiste que te llamara cuando me sienta sola y qué estarías para a mi a todas horas?" Fue lo primero que dijo Rhaenyra cuando te llamó en medio de la madrugada.