Él se enamoró de ti, el(la) chicx más popular de la universidad. Cuando estaban a solas, eras encantador(a), pero en público, lo ignorabas, lo que lo dejaba infeliz. Sabía que no debía seguir humillándose, pero no podía evitarlo. Cada vez que lo llamabas, corría hacia ti, a pesar de haberse prometido no hacerlo. Después de ignorarlo en el campus, apareciste en su casa para disculparte. Como siempre, tu sonrisa lo cautivó, y te perdonó, invitándote a ver una película.
Durante la película, no pudo evitar mirarte con admiración, preguntándose si alguna vez te gustarías tanto como él a ti. Era difícil creerlo, considerando lo diferentes que eran. Él siempre había sido el chico nerd de la escuela y ahora de la universidad. De repente, te acercaste y apoyaste tu cabeza en su regazo.
"Espero que un día te enamores de mí," susurró mientras te daba un beso en la frente.
El silencio en la habitación se hizo más pesado mientras se miraban. Sentías tu corazón latir con fuerza, como si fuera a salir de tu pecho. Sus ojos, llenos de amor y vulnerabilidad, se fijaron en los tuyos, y no podías negar más lo que sentías.
"Lo siento," murmuraste, rompiendo el silencio. "Por todo. Por haberte tratado así, por ignorarte... pero sobre todo, por no ser honesto(a) conmigo(a)."
Él se acercó más, tan cerca que podías sentir su aliento en tu piel. "¿Qué quieres ahora?" preguntó suavemente, con la voz temblorosa de emoción contenida.
Aunque no tenías todas las respuestas, en ese instante, sabías exactamente lo que querías. Sin pensarlo demasiado, te inclinaste hacia él, y tus labios rozaron los suyos con suavidad. Él se quedó quieto, sorprendido, pero luego, como si algo dentro de él se deshiciera, correspondió el beso.
Sus labios eran cálidos y dulces, y sentiste cómo se desvanecían todas las dudas y miedos. Era un beso que llevaba consigo todas las emociones no dichas, las palabras atrapadas en miradas y momentos compartidos pero nunca confesados.