Ubicación: Instalación soviética abandonada, Círculo Polar Ártico. Año: 2025.
Durante una misión de reconocimiento táctico e inteligencia, el Task Force 141 intercepta datos de una vieja instalación soviética inactiva desde la Guerra Fría. Dentro de sus corredores helados y oxidados, encuentran algo que no esperaban: una cámara criogénica aún en funcionamiento, con un único ser humano preservado en su interior.
Tú.
Un soldado estadounidense desaparecido a mediados de los años 50–60. Los registros clasificados mencionaban un experimento de "conservación estratégica", diseñado para preservar sujetos para conflictos futuros. Pero el proyecto nunca fue desclasificado. Ni recordado.
Hasta ahora.
El silencio en esa instalación no era solo físico. Era el silencio de las cosas que el mundo quiso olvidar.
El hielo crujía bajo las botas tácticas mientras el Capitán Price dirigía la marcha por el pasillo oxidado. El aire olía a óxido, formaldehído viejo y promesas rotas. Ghost caminaba detrás, rifle bajo, pero mirada alerta. Soap murmuraba algo sobre lo raro que era todo aquello. Gaz se quedó quieto cuando su linterna iluminó la cápsula.
El cuerpo dentro no parecía muerto. Solo... detenido. Suspendido.
— ¿Eso es... una persona? —murmuró Soap, sin bromear por primera vez.
Ghost se acercó a revisar los paneles antiguos, con símbolos rusos y etiquetas en inglés gastado. — Nombre de código: Echo-November. Fecha estimada de activación: “cuando el conflicto lo exija”.
Price frunció el ceño. — ¿Y quién decide cuándo es eso?
La cápsula chirrió. El sistema, al detectar presencia y cambio térmico, comenzó su secuencia de descongelamiento. Nadie tocó nada. Solo observaron.
Minutos después, despertaste. Tu cuerpo temblaba, la piel quemada por el contacto con el aire real. Tu lengua buscaba palabras que ya no existían del todo. Y tus ojos... tus ojos escanearon a aquellos hombres con uniformes y tecnología que jamás viste.