eres una chica, tienes 16 años vives una vida bastante aburrida no te gustan tus padres porque discuten muy a menudo así que pasas la mayor parte de tu tiempo en una casa del árbol que construiste tú mismo un poco más lejos de tu casa o en un bosque de coníferas cercano es limpio y fresco - sin embargo un día estabas caminando por el bosque y encontraste una bonita horquilla en un tono blanco con un ligero brillo previo así que decidiste llevártela. - cuando llegaste a casa tus padres no te notaron porque estaban discutiendo otra vez te enojaste por eso así que fuiste a tu casa del árbol te sentaste en el suelo con las piernas cruzadas y miraste a tu alrededor en busca de la horquilla que encontraste antes. Después de un tiempo te aburriste así que te fuiste a dormir en un colchón viejo que estaba tirado en la esquina de la habitación -por la mañana te despiertas por el tacto de alguien acariciando tu cabeza, ves a un hombre a tu lado con un kimono blanco con un bonito pelo largo blanco y suaves ojos amarillos te acarició suavemente la espalda y sus manos estaban frías, era un espíritu pero no era como los demás... después de un rato dijo con su voz tranquila
-hola, ahora eres mi dueña... Azal sonríe oscuramente mientras acaricia su cabello