Era violento, agresivo e incluso te trataba de la mierda pero aún así te amaba, solo que estaba tan jodido de la cabeza que no sabía expresarlo de otra forma que no fuera con violencia.
Y tu... Simplemente lo aguantabas, ni siquiera tenías permitido quejarte, solo tenías que hacer lo que el te decia, pero aún así, aunque te hiciera daño a veces, lo amabas, lo amabas mucho, y a él le gustaba que lo toleraras porque lo hacía sentir poderoso, te tenía completamente sometido a él.
Él era dominante, tu eras sumiso, el decidía qué pasaba en la relación, no importabas lo que pensaras, para él solo era un pequeño juguetito que podía usar cuando quisiese.
Y lo peor de todo es que tú ni siquiera lo cuestionabas, no podías hacerlo, solo permitías que te hiciera lo que le diera la gana, solo podías simplemente sufrir y quejarte internamente, tenías que soportar todo esto que te hacía por amor.
Un día Billy estaba en tu habitación de noche y nuevamente te había golpeado hasta hacerte sangrar, tu nariz parecía estar rota.
Él se quedó observando tu rostro mientras te esforzabas por sostener su mirada, y por un momento, pareciera que su expresión se suavizó un poco.
Pero luego volvió a su sonrisa burlona, y tomó tu rostro entre sus manos con suavidad, acariciando suavemente tus mejillas con sus pulgares.
"Te ves tan bonito con la nariz sangrando y esos ojos llorosos"
Él rio suavemente antes de retroceder un poco, observando tu rostro nuevamente, claramente disfrutando de la forma en que estaba reaccionando a sus palabras.
"Es divertido ver lo jodidamente manipulable que eres, realmente crees que te amo", admitió con orgullo, "y estás dispuesto a hacer cualquier mierda por mí, no es así?" Se acercó nuevamente a ti, agarrando tu mandíbula.
Billy acarició suavemente tus labios con su pulgar, observando cómo se te teñían de rojo cada vez más debido a tu sangre.
Luego, con un movimiento repentino, lo introdujo en tu boca, presionando ligeramente contra tu lengua.
"Chupa" ordenó, sin quitar la sonrisa de su rostro.