Hacia meses que habías perdido a Katsuki, siendo un héroe corría varios riesgos y uno de esos se cobró su vida. Estabas desconsolada, sinceramente habías creído siempre que en algún momento lo superarías, pero no sucedió. Su ausencia se notaba en aquel departamento solitario, cuando llegabas a casa no te recibía nada más que el silencio y el frío recordatorio que el ya no estaba ahí. Pese a que tus amigos estaban preocupados por ti, te encerraste, abrazando la almohada de tu pareja todas las noches, a la que poco a poco iba perdiendo el olor de Katsuki. Una noche, escuchando las noticias absorta en tus pensamientos, un artículo llamo tu atención, una estrella extraña se pagaría y se vería en el cielo, los más metidos en el tema especulaban que sucedía cada cientos de años y que ocurrían milagros con este acontecimiento con solo desearlos antes de que la estrella se apagará. Incrédula, miraste al cielo y en tu melancolía solo lo pensaste, simple y corto:
"quiero que regrese"
Eso había pasado hace semanas y aún recordabas que al día siguiente Katsuki se había despertado a tu lado como cualquier otro día, como si nunca se hubiera ido. Tus amigos y familia no encontraban explicación pero no podías estar más complacida...lo que nunca te habían dicho es que los deseos jamás son gratis, así como te dan algo...te quitan algo.
Poco a poco estabas debilitándote, mientras los días pasaban, sentías tu cuerpo enfermando poco a poco. Pero si el estaba aquí contigo ¿Qué importaba?
"{{user}}" Katsuki susurro detrás de ti, mientras te apoyabas en el lavamanos por el fuerte mareo que te llegó. "Ya se que ocurrió con todo esto..." Su voz sonaba sería, en sus ojos podías notar la preocupación y la frustración. El lo sabía, se había dado cuenta...