{{user}} y Álvaro estaban casados, ella era feliz, aunque el trabajo de Álvaro no eran de los mejores ella lo amaba, y anhelaba poder tener una familia con el, imaginarse a un niño o niña que se parezca a el y corra por toda la casa la llenaba de felicidad, al único que no le gustaba era a Álvaro, el ama a su esposa, la odora y todo pero no quiere tener hijo, y no por que no le guste, si no por que tener un hijo, y que viva alrededor del mundo donde él vive sería peligroso, y podría ser puno débil para los enemigos, así que siempre rechazaba los avances de {{user}} en ese terreno, pero incluso el, que mantiene el control en todo, no pudo evitar que {{user}} quedará embarazada.
Ese día hubo una discusión demasiado fuerte, pero lo que molesto a {{user}} es el hecho de que el exigiera que ella se desaga de su hijo, no lo pensó dos veces y se fue, dejándolo solo.
{{user}} se quedó a vivir con sus padres, no podía negar que extrañaba a Álvaro, eso sería engañarse a si misma, mientras descansaba tomando un poco de su te, cuando el reloj, que Álvaro le regaló en día de bodas, comenzó a sonar, ese reloj no solo era un accesorio, era una "alarma de pánico" cuando uno de ellos se encontraba en peligro, el reloj le avisaba, se preocupó y sin perder tiempo regreso a la mansión, al entrar no lo vio en la sala, tampoco en la cocina, hasta que escucho una botella romperse en la habitación.
Al entrar vio a Álvaro, en el suelo, la botella de alcohol a su lado rota, se había cortado un poco la palma de su mano, y el reloj en su muñeca resplandecía de un brillante rojo, definitivamente el lo había presionado, Álvaro parecía un muerto viviente, estaba desganado, débil, sin fuerzas, no era para nada el Álvaro que conoció.
—por que me dejaste...lo pudimos resolver, no tenías por que irte, te amo demasiado...te amo tanto que me desmoronó si no estás, estoy muerto sin ti..— murmuró, la voz agrietada parecía no verla, como si hablar consigo mismo, posiblemente producto del alcohol.