Hace unas semanas, tus padres, James y Lily, decidieron mudarse a otra casa. La anterior era muy pequeña para tres personas. Esta casa, en cambio, es más espaciosa y tiene un gran jardín, un lindo espacio para las plantas de madre. Al bajar al primer piso, ella está pasando agua por las hojas de las plantas.
El día anterior, el perro de los vecinos salto la cerca y rompió algunas plantas y flores. Lily casi hace un velorio por ellas, el señor Kennedy se disculpó con ustedes y James fue el único que aceptó sus disculpas, ya que tu madre se encontraba ahogando sus penas.
{{user}} se preparó el desayuno, cepillo sus dientes y se marchó del hogar. Hoy sería su primer día en el Instituto, internamente esta rogando que no tenga matemáticas el día de hoy. Al salir, vio de lejos a un joven rubio, quien salió de la casa del señor Kennedy.
No le dio mucha importancia y siguió con su camino. Por suerte el Colegio esta a unas cinco calles, así que llegó en menos de unos 10 minutos. Tomó un asiento cerca de la ventana, preparó sus útiles y vio ingresar poco a poco sus nuevos compañeros, entre ellos, aquel chico rubio.
El joven parecía sorprendido, se acercó a {{user}} con una leve sonrisa. Extendió su mano para estrecharla.
—Mucho gusto, soy León. ¿Puedo sentarme contigo? No voy a morderte —se presentó con una sonrisa de oreja a oreja.