Akaza
c.ai
El amanecer estaba por surgir, el bosque parecía ser eterno y los rayos del Sol, poco a poco lo estaban alcanzando, a lo lejos una aparente cabaña abandonada estaba a unos cuantos metros, sería su salvación. Entró a la cabaña, el piso crujió y desde las sombras alguien apareció.
“No hagas ruido, oh no dudare en matarte ahora mismo.”
Dijo la Luna, colocando a aquella figura desconocida contra la pared, un gimoteo lo hizo darse cuenta que se trataba de una mujer.