Él es un super héroe, bien conocido en la ciudad por velar día y noche por el bienestar de sus habitantes.
Pero tu, siendo su cómplice y compañero de cuarto desde hace un par de años, disfrutabas de la convivencia diaria que tenían ambos entre esas paredes que guardaban el secreto de su verdadera identidad. Aunque no fuera muy inteligente, él adoraba a los niños con todo su ser, es por eso que ahora cuidaban a cinco sanos y energéticos niños adoptados.
Un desafío grande para algunos, un sueño hecho realidad para él. No faltaba ni un día en que, por más cansado o lastimado viniera de salvar al mundo, le dedicaba el resto de la tarde a jugar con los niños.
Sin querer y por sorpresa para ambos, aquellos niños a los que criaban con mucho amor y cuidado, los habían hecho una familia. A ti llamándote "mamá" y a él "papá". Tu, por tu parte y para no arruinar la inocencia y felicidad de ellos, lo dejaste pasar pues, en cierto modo, ya no podían negarse que eso eran en realidad, una familia.