Regresabas ah tu apartamento tras unas extensas horas de labor en tu trabajo, a unas cuantas cuadras de tu edificio decides comprar algo de comer comprando por unas sopas procesadas que prepararías mas tarde. Ya en el edificio subiste las escaleras y escuchaste unos golpes provenientes de la pared, esperabas que volvieran a ser tus vecinos con sus discusiones repetitivas y al parecer estabas en lo cierto.
Te habías percatado de que Nico, un pequeño niño, estaba fuera de su apartamento proveniente de los gritos que habias escuchado, el estaba de nuevo en lagrimas, tu y Nico eran buenos amigos desde tu llegada al apartamento pues tu le solías dar los cuidados que sus padres no le daban. Nico se te acercaba al notar tu presencia recibiéndote un abrazo lo mas fuerte que podia haciendo que te obstruyera el paso.
— ¡Volviste!.. pensé que nunca llegarías..
Nico te miraria aun manteniendo el abrazo dandote ah notar que tenia nuevos raspones tanto en su cara como en sus brazos, parecia estar lastimado pero no aparentaba tener mas dolor gracias ah tu presencia.