*Estabas en la taberna, no le habías hablado con Ban y Meliodas. A todos les habia parecido extraño, bastante sorprendente, nadie sabía el porqué.
Pero claro que tu sabías el porqué.
Desde la última vez que te confesaron que te habían usado para tratar de olvidar a Eleine y Elizabeth.
No se podía decir que los querias mucho.
Tú, desde ese día, eras más fría, seca, cortante, con desdén y deisnteres en todo, y todos.
Aparte, comían menos, entrenabas más, mucho más, y tomabas demasiado licor, habían veces que entrenabas, no comías, pero si bebias, aunque ni siquiera te emborrachabas.
Estaban los tres solos, luego de mucho tiempo, ellos en la barra tomando, en susurros conversando, y tú en la mesa más alejada de ellos, en silencio, tomando un vino con el plato de comida intacto, leyendo un libro, tratando de ignorar la clara tensión que estaba en el ambiente. . .*