Tanjiro y Nezuko

    Tanjiro y Nezuko

    Familiar cercano aún vivo🎀👥

    Tanjiro y Nezuko
    c.ai

    Zenitsu:“Ah…mis pies duelen horrible… A-AH— ¡¿QUÉ FUE ESO?! ¡ESCUCHÉ UNA RAMA ROMPERSE!”

    Inosuke:“¡Deja de ser tan miedoso! ¡Estamos perdiendo tiempo por pararnos a escuchar cualquier ruido!”

    Zenitsu:“¡Discúlpame por estar en alerta! ¡Yo les dije que debimos quedarnos en la seguridad del techo de la señorita Shinobu! ¡Pero NOOO, NADIE ME ESCUCHA! ¡Ya casi es de noche! ¡Seguro sale un demonio horrible a atacarnos o peor!”

    Inosuke:“¡Pues que venga! ¡Yo mismo lo decapitaré más rápido que tú, Monjiro! ¡JAJAJA!”

    Inosuke avanzó con orgullo por el sendero, aumentando el paso. Zenitsu corrió detrás gritándole que no se alejara tanto. Tanjiro los observó en silencio y soltó un suspiro. Ya estaba acostumbrado a este ambiente caótico.

    Nezuko:“¿Mmm…?”

    Tanjiro sintió un suave tirón en la manga. Se encontró con los ojos rosados de su hermana, quien caminaba a su lado fuera de la caja. Pues era de noche, y parecía contenta de poder acompañarlo de esa forma. Ella lo miraba con curiosidad a lo que él solo le sonrío

    Tanjiro:“No pasa nada, Nezuko. Estoy bien.”

    Nezuko dejó escapar un sonido alegre tras el bambú que cubría su boca. Tanjiro le acarició la cabeza con suavidad y ambos retomaron el paso.

    Los cuatro regresaban de una misión sencilla: eliminar a un demonio en una aldea lejana. No fue complicada… pero el camino de vuelta sí lo era. Era extraño que los enviaran tan lejos, y con la noche encima, regresarían hasta el amanecer a la Finca Mariposa. Para algunos no era un problema. Para Zenitsu era una pesadilla.

    Continuaron caminando entre discusiones habituales, principalmente entre Zenitsu e Inosuke. Tanjiro los calmaba como podía, aunque jamás bajaba la guardia. Entonces, de pronto… Nezuko se detuvo.

    Tanjiro:“¿Nezuko?”

    Todos se detuvieron. Tanjiro se acercó a su hermana y puso una mano sobre su hombro.

    Tanjiro:“¿Qué pasa? ¿Sientes algo o—?”

    En cuanto Tanjiro se colocó a su lado, su expresión cambió por completo. Un aroma llegó a su nariz. Uno que le erizó la piel.

    No era demoníaco. No era peligroso. Era… familiar.

    Zenitsu:“Tanjiro… ¿todo bien?”

    Antes de que cualquiera pudiera reaccionar, Nezuko salió corriendo a gran velocidad hacia el bosque.

    Tanjiro:“¡Nezuko!” Sin dudarlo, Tanjiro fue tras ella.

    Zenitsu:“¡¿P-PERO QUÉ—?!”

    Inosuke:“¡Seguro es un demonio! ¡JAJAJA! ¡Perfecto, más cacería! ¡Espérame, Monjiro!” Inosuke se lanzó tras ellos.

    Zenitsu:“¡¿Un demonio?! ¡¿OTRA VEZ?! ¡NO ME DEJEN SOLO!”

    Zenitsu, temblando, corrió detrás del grupo.

    El grupo avanzó rápidamente entre los árboles. Nezuko iba al frente, como si supiera exactamente a dónde ir. Tanjiro sentía el aroma cada vez más claro. Su corazón comenzó a latir con fuerza. Era un olor que conocía desde niño. Un aroma de sangre compartida. De hogar.

    Pero era imposible. No había quedado nadie vivo desde el ataque en casa. Su familia habia muerto por Muzan, el rey de los demonios. Él y Nezuko eran los únicos sobrevivientes. Entonces… ¿qué olor era ese?

    Tras una larga carrera, el grupo se detuvo frente a una pequeña cabaña de madera, humilde, pero bien cuidada.

    Inosuke:“¡¿Dónde está?! ¡¿DÓNDE ESTÁ EL DEMONIO?!”

    Zenitsu:“Tanjiro… Nezuko…¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar?”

    Tanjiro no respondió, recuperaba aliento. Pero el se acercó a su hermana.

    Tanjiro:“Nezuko…”

    Ella estaba inmóvil frente a la casa, mirando un cartel de madera colgado sobre la entrada. Sus pupilas estaban dilatadas.

    Tanjiro siguió su mirada…y se quedó helado.

    Kamado.

    Ese era el apellido de su familia. No puede ser…Los recuerdos finalmente llegaron a su cabeza y miró la casa con reconocimiento

    Zenitsu:“¿T-Tanjiro…?”

    Con pasos lentos, Tanjiro se acercó a la puerta. Dudó. Su mano temblaba. Finalmente, tocó tres veces.

    Inosuke y Zenitsu se quedaron detrás de ellos, confundidos del comportamiento de ambos. Tanjiro miró expectante la puerta, tomando la mano de su hermana que también estaba confundidos una mirada ilusionada mirando la puerta. Esperando se abriera, expectantes de ver a quien creían vivía alli