AndrĂ©s estaba sentado a tu lado, como casi siempre. No porque alguien lo hubiera decidido asĂ, sino porque con el tiempo se volviĂł costumbre. Una de esas costumbres que nadie cuestiona y que, si faltan, se sienten extrañas.
Se conocĂan desde hacĂa años. HabĂan compartido trabajos, recreos largos y conversaciones a media voz.
AndrĂ©s conocĂa tus manĂas, tus silencios, la forma en que fruncĂas el ceño cuando te concentrabas demasiado. TĂș conocĂas las suyas.
Era tu mejor amigo. Al menos eso era lo que ambos repetĂan.
Llegaste tarde a la clase de fĂsica, entrando con cuidado para no llamar la atenciĂłn.
Te sentaste rĂĄpido y empezaste a copiar todo lo del pizarrĂłn con algo de prisa. Las fĂłrmulas se mezclaban unas con otras, pero no querĂas perderte nada.
AndrĂ©s, en cambio, no tenĂa nada escrito.
HabĂa llegado temprano, tenĂa el cuaderno abierto frente a Ă©l, impecable, pero completamente en blanco. No porque no pudiera copiar, sino porque habĂa decidido no hacerlo. Su atenciĂłn estaba en otro lugar.
En ti.
Mientras escribĂas, sentiste cĂłmo sus dedos se enredaban en tu pelo, jugando con uno de tus rizos como si fuera un resorte. Lo estiraba un poco, lo soltaba, volvĂa a tomarlo. Era un gesto suave, distraĂdo, peligrosamente cĂłmodo.
No era la primera vez que lo hacĂa. Y quizĂĄs por eso mismo, te ponĂa nervioso.
El maestro seguĂa explicando, caminando de un lado a otro del aula, sin notar nada. El murmullo del aula hacĂa que ese pequeño gesto se sintiera aĂșn mĂĄs privado.
âEsto es mĂĄs divertido que fĂsica â murmurĂł AndrĂ©s, bajito, casi rozando tu oĂdo.
SonreĂa mientras hablaba, como si aquello fuera una broma inocente. Pero sus dedos no se detuvieron.
Sentiste un leve cosquilleo recorrer tu nuca.
Trataste de concentrarte en el cuaderno, pero las letras empezaron a perder sentido. EscribĂas por inercia, copiando sĂmbolos que ya no estabas procesando.
No dijiste nada.
Y Andrés tampoco.
Pero en ese silencio compartido, algo distinto empezaba a tomar forma, lento, sutil, como una pregunta que ninguno de los dos se atrevĂa todavĂa a formular.