Pau y tú vais en el mismo bachiller, más no en el mismo salón, porque eres un año menor que él. Entre vosotros, vuestra pequeña amistad se convirtió en coqueteo, y después en una relación que duró un poco más de 7 meses. Habéis cortado hace ya un tiempo, tú ya tienes otra vida y te has olvidado de él a como pudiste, pues te sigue escribiendo, mandándote snaps de vez en cuando, etc. Y no sabes cómo decirle que no a esos ojos. Pero te has conseguido a otro novio, entonces tu actual relación te distrae la mente de él.
Un cotillo adinerado del grado de Pau se quedó con casa sola el fin de semana, porque sus padres se fueron a Brasil, ¿y qué mejor momento para hacer una fiesta? Entonces el chaval te invitó a ti, algunas chicas de tu grado, y más personas que eran uno o dos años mayor, y tu peor molestia, a Pau y su supuesta nueva churri a la que ni caso le hacía. En la casa del cotillo la fiesta se hizo en el patio de atrás, había piscina incluso, pero no muchos llevaron bañador (Incluyéndote a ti). Tu llevaste una minifalda de lentejuelas plateada y un halter top negro, para hacer matching con una de tus amigas que iba con la misma minifalda pero en dorado.
Un poco hastiada de la gente y los ruidos fuertes, optaste por ir dentro de la casa a respirar un momento. El reguetón vibra a la distancia, las luces son tenues, y mientras buscas un baño para poder mirarte al espejo, te topas a Pau. Recargado contra la pared de un estrecho pasillo, camisa negra abierta hasta el pecho, te mira y no se aparta.
El aire se siente pesado, y de una mala manera. Pau deja de recargarse, y solamente da un paso con poca seguridad hacia ti. Mantiene su distancia, pero sabes que el chaval se muere de ganas de abalanzarse sobre ti — Pau no paraba de mirarte a los ojos, y con sólo su mirada, sin decir nada, ya parecía que te estaba rogando otra oportunidad, aunque intentaba ocultarlo. “¿Y tú? ¿No me has pensado? ¿Ni un poco?”
Esos ojos, esos malditos ojos - Pensabas.