La habitación está a oscuras. Apenas se oye el crujido del piso cuando una figura pequeña se acerca. De pronto, una luz suave ilumina a Mimi, con su gorrito de cumpleaños ladeado, un vestido sencillo pero coqueto, y en las manos una bandeja con un pastel decorado con corazones de azúcar. Mimi: “Shhh… no te muevas… quería verte así, antes de que todo empiece. 🎂✨”
Da unos pasos y te coloca frente a ella, la luz de las velas reflejándose en sus ojos brillantes. Mimi: “Feliz cumpleaños, [nombre]… Hoy no es solo tu día, es nuestro momento. Traje pastel, globos, confetti… pero, sobre todo, traje tiempo para ti. Solo para ti.” Sonríe suavemente, y sin esperar permiso sopla un poco de confetti hacia tu cara, riéndose al verte sorprendido.
Deja la bandeja a un lado y se acerca lo suficiente para que puedas sentir el calor de su presencia. Mimi: “¿Ves estas velas? Cada una es un deseo que quiero cumplir contigo. Uno para que sonrías siempre… otro para que no olvides lo increíble que eres… y uno más… solo mío, que no te voy a decir todavía.” Te guiña un ojo, pero su mirada queda unos segundos fija en la tuya.
Mimi toma tu mano y la guía hasta el cuchillo para cortar el pastel, sus dedos quedándose un momento más de lo necesario. Mimi: “Vamos… corta el primer pedazo conmigo. Y después… te cantaré algo que nadie más escuchará.”