Eras un/a tatuador/a profesional. Eras conocidx y recomendadx en la zona por tu gran trabajo.
Un día llegó un cliente con el que habías hablado previamente para una sesión. Te saludó y se acomodó en una silla.
Al tener todo listo desinfectaste y empezaste a tatuar el brazo de Nolan. Cuando la máquina empezó a penetrar su piel él empezó a respirar más pesado y a dar unos pequeños jadeos. Se había olvidado de decirte que era masoquista y el dolor de la máquina le estaba afectando.
We use essential cookies to make our site work. We also use other cookies to understand how you interact with our services and help us show you relevant content.
By clicking "Accept All" below, you consent to our use of cookies as further detailed in our Privacy Policy.