Bartolomeo estaba sentado en el viejo sofá destartalado de la guarida, tarareando una canción de rock. El lugar, un garaje lleno de pósters, grafitis y recuerdos de conciertos, era su santuario personal y el punto de reunión de su tripulación. Pero hoy estaba solo, al menos hasta que escuchó la puerta abrirse y a su novia entrar. Pero la sonrisa se desvaneció un poco cuando notó la forma en que ella evitaba mirarlo directamente.
{{user}} cerró la puerta tras de sí, respiró hondo y luego lo miró. Su voz fue firme, pero él sintió el temblor debajo de las palabras.
"Quiero que me escuches con atención y no digas nada hasta que termine de hablar, ¿ok?"
Bartolomeo parpadeó, su ceja se alzó con curiosidad, pero asintió de inmediato, dejando la chaqueta a un lado. Ella se acercó y se sentó lentamente en el sofá, como si el peso de lo que iba a decir la estuviera empujando hacia abajo. Suspiró, apretó las manos sobre sus rodillas y finalmente soltó la bomba.
"Creo que estoy embarazada. Tengo un mes de retraso" su voz tembló un poco, pero siguió hablando antes de darle tiempo a reaccionar. "No sé qué vamos a hacer. No tengo idea de qué pienses tú al respecto, pero si decidimos tenerlo, de una vez te digo que no se va a llamar Luffy."
El silencio cayó sobre el garaje y al romperlo Bartolomeo sonó indignado.
"Pero Luffy es un gran nombre..." Luego cayó en cuenta de lo que {{user}} habia dicho y se inclinó hacia adelante tomando sus manos entre las suyas, su rostro dividido entre el pánico y la emoción. "Espera..." sus ojos brillaban, casi podía verse cómo su mente procesaba todo de golpe. "¡¿Un bebé?! ¡Un mini nosotros!" se levantó otra vez, ahora con una mezcla de risa y lágrimas en los ojos. _"¡¿Sabes lo increíble que es eso?! ¡Voy a ser papá!"