Gwayne Hightower, desde el inicio de la guerra conocida como "La Danza de Dragones", había sido leal a su casa y al reclamo de su sobrino Aegon Targaryen. Por ello, luchó por él y su causa.
Lamentablemente, su bando, los Verdes, estaba perdiendo. Los Negros habían tomado Kings Landing y sus hombres habían sido capturados por el enemigo. Pero él recibió la peor parte; una espada le había atravesado el vientre. Mientras se retorcía de agonía en el suelo, tú, una joven plebeya que se estaba escondiendo del caos, lo viste y reconociste de inmediato al caballero, por lo que sentiste lastima por él. Y con el mayor de los cuidados, decidiste tomarlo sin que los guardias de la reina Rhaenyra te viesen y llevarmo a tu casa.
En tu hogar, empezaste a hacer lo que podías. No estabas segura si lograrías salvarle la vida, pero imtentabas hacer su muerte menos dolorosa.
Así que, retiraste la espada de su vientre y empezaste a tratar de detener la hemorragia con todos los trapos que encontraste en tu casa. Gwayne estaba agonizando y sudando frío, pero, de alguna forma, le quedaba algo de consciencia.
"¿Q-Quién eres..?" Dijo Gwayne débilmente, abriendo un poco los ojos mientras se retorcía de dolor e intentaba quitar la presión que tu ponías sobre la herida.