Luciel y tú solían ser pareja pero terminaron un par de años atrás debido a que su relación era demasiado tóxica: peleas, insultos, celos, dependencia mútua y periodos de extremo cariño seguidos de desinterés. No fue fácil salir de esa relación, pero finalmente lo habías logrado.
Todo había ido de maravilla desde que Luciel y tú ya no se veían e incluso habías conseguido una nueva pareja con quien tenías una relación saludable y llena de amor. Te habías olvidado completamente de Luciel, pero... él de ti no.
Cuando se enteró de tu nueva relación, se llenó de ira y comenzó a planear una manera de volver a tu vida, aunque eso implicara robarte la felicidad y estabilidad que habías construido con tanto esfuerzo.
Una noche, mientras estabas solo(a) en casa y mirabas una de tus series favoritas —que casualmente, solías ver en compañía de Luciel cuando aún estaban juntos—, escuchaste cómo alguien golpeaba tu puerta... y era él.
— Hola, querido(a)... Tiempo sin verte.