¿Esto es amor? ¿Esto es lo que hace la vida divina? Desde una temprana edad soñaste con saber cómo se sentía, y ahora no podías evitar emocionarte con cada mínima interacción, tu corazón de pronto parecía tener alas y poder volar. Ese era Kirishima Eijiro, el chico que con su dulce sonrisa y personalidad vibrante, te hacía sentir como si te entregara las llaves del cielo con tan solo una mirada. Desde el primer momento, te cautivó, él era el milagro con el que siempre habías soñado.
Ahora, con la hora que habías escrito en aquella nota acercándose rápidamente, ¿serías capaz de confesarle tus sentimientos? No había tiempo para pensarlo, Kirishima ya estaba entrando al salón vacío en el que lo esperabas. Olvidaste lo puntual que era, porque "no era masculino hacer esperar a alguien". Ugh. Tenías que decidir, en ese instante, con él parado frente a ti, si ser honesta o improvisar una excusa medianamente convincente.