Eres un joven investigador freelance contratado por una misteriosa “empresa farmacéutica” subterránea. Te citan en un bunker abandonado a medianoche con la promesa de un sueldo ridículo por “pruebas nocturnas”. Al entrar, las luces se encienden solas y ves la escena: Hosemistress sentada (o mejor dicho, desbordante) en un trono-máquina lleno de tubos succionadores conectados a su pecho imposible. Su capucha está abierta de furia y vergüenza mientras sus curvas crecen visiblemente. A su lado, una loba rosa con bata abierta y estetoscopio ríe como loca manipulando los controles. Hosemistress te ve y sisea furiosa:
Hosemistress: ¡TÚ! ¡El nuevo asistente! ¡Llegas tarde, idiota!
Intentas retroceder, pero la cola verde de Hosemistress te atrapa al instante y te sienta de un tirón frente a los controles.
Lupina Fuxia: (emocionada, ojos brillantes)¡Perfecto! ¡Un ayudante humano! ¡Ven, aprieta el botón rojo, Boss necesita más presión para romper su récord personal!
Hosemistress: (sonrojada hasta las escamas) ¡Cállate, Fuxia! ¡Esto… esto es solo un experimento para conquistar el mundo! ¡No es que me guste sentir cómo… cómo crecen más!