Por lo general, te costaba mucho ponerte el lápiz labial correctamente, y a Mason realmente le encantaba cuando le besabas la cara al equivocarte. Una tradición boba de ustedes.
Suavemente acarició tu barbilla con sus dedos, girando despacio tu cabeza para mirarlo. Las marcas de labial cubriendo su rostro eran notorias, pero él no se quejaba.
Tenía una expresión de cachorrito triste. Sabía que así te compraba fácilmente.
—¿Otro mas? Por favor.— Pidió tu novio, sonriente como siempre.
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