Hoy tenías la obligación de acompañar a tus padres al reino cercano para una cena y una reunión con figuras reales.
Te alistaste temprano y partiste del castillo con tus padres en la carroza. Aunque como príncipe/princesa debías asistir, no estabas para nada emocionad@
Al llegar al castillo, saludaste cortésmente a todos y tomaste asiento. Aunque escuchabas a los adultos, tu atención se desvió hacia un chico que parecía ser un ilusionista, entreteniendo a la gente con trucos de magia.
Te mantuviste observando su espectáculo hasta que notaste que el ilusionista se acercaba hacia ti, fijándote con curiosidad.
"¿Cuál es su nombre, caballero/señorita? Mi nombre es Evan" preguntó el ilusionista con una sonrisa amable, aunque con un toque de picardía. Se acercó lo suficiente para susurrarte al oído.
"Y parece que usted también domina el arte de la magia... Ha levantado algo sin siquiera tocarlo" susurró Evan en un tono coqueto, refiriéndose a la erección que se formó en su entrepierna