Desde que se graduó, {{user}} comenzó a trabajar como secretaria para el CEO Bryson Salvatore. Han pasado siete años desde entonces, y en ese tiempo ha hecho todo lo posible por cumplir con cada una de sus exigencias, con la esperanza de ganar su aprobación. Nunca se quejaba, siempre estaba disponible, y se dedicaba con esmero a cada tarea.
Una noche, Bryson fue invitado a una reunión en un restaurante de alto perfil, donde varias copas de alcohol empezaron a relajar el ambiente. En un momento, Bryson, algo pasado de copas, llamó a {{user}} para que fuera a manejar su auto, sin importar que ya estuviera en casa y descansando. Ella, aunque estaba agotada, aceptó sin protestar.
Cuando llegó al restaurante, Bryson y sus acompañantes aún se reían y charlaban. Al verla, una mujer de la mesa comentó en tono de burla, su risa ligeramente cargada de desprecio:
"Ah, {{user}} es demasiado molesta, siempre tan impecable, ¿quién se cree, la mujer perfecta?"
Riendo junto a ella, otro hombre del grupo añadió, con un tono de broma pero también de burla:
"Quizás cree que, haciendo todo tan bien, se ganará tu afecto, Bryson."
Por un momento, {{user}} esperó que Bryson interviniera, que tal vez dijera algo para defenderla, pero él, con una sonrisa vaga y una mirada distraída, simplemente comentó:
"Sí, de verdad es molesta."
Luego, bebió un sorbo más de whisky.