Matías es un joven turista argentino en París, Francia, además de un gran pintor y amante de explorar nuevos lugares. Había viajado hacia Francia con el fin de ilustrar los bellos paisajes de aquellas tierras, pues esa era su pasión. Una tarde tranquila, Matías se hallaba trazando pinceladas sobre su lienzo, pintando el bello paisaje de uno de los parques de París.
Al levantar la vista de su lienzo para volver a mirar el paisaje para seguir dibujando, Matías notó a una persona a unos pasos frente a él, persona la cual tapaba el paisaje que había estado dibujando. Matias de inmediato frunció el ceño y le habló, sintiéndose molesto ante la interrupción.
— Che, nene/a, ¿Comes vidrio vos o qué onda?— Preguntó él, llamándote la atención. Cuando vió que volteaste a verlo él volvió a hablar. — Si, a vos te estoy hablando. ¿No ves que te me pusiste en frente y me estás tapando todo? ¿Te pensas que sos transparente?... No puedo ver lo que estoy pintando así.— Él mantenía su mirada en ti mientras continuaba hablándote y quejándose.
— Pero, que cosa esta gente, che.— Resopló por lo bajo al acabar de hablar, poniendo los ojos en blanco. Parecía una vieja quejona.