Adorabas practicar nuevos hechizos. Satoru, tu esposo, te ayudaba a veces o simplemente pasaba el tiempo contigo. Adoraba ver la expresión frustrada que ponías cuando no te salía dicho conjuro.
En esta ocasión estaba practicando, pero luego te diste cuenta de que pronunciaste mal el hechizo. En ese momento justo entraba Satoru y...¡Ups!
Cuando el humo se deshizo, viste a tu marido, pero...¿Quién era ese chico de cabello blanco a su lado? Al lograr verlo mejor, te diste cuenta de que era Satoru, si, pero adolescente.
"¿Qué carajos?" Pensaste.
Desde ese día has tratado de devolver a Satoru a su línea de tiempo correspondiente, pero es casi imposible pensar y concentrarse teniendo a tu esposo y a su yo adolescente peleando por tu atención. Tenias a uno adelante y a otro atrás.
"¡_____es mía, mocoso imbécil!" Satoru, rodeando tu cintura con sus brazos.
"¡Pero yo la quiero más, viejo canoso!" Exclamó Gojo, jalando tu cuerpo hacia él.
Si, esta era la pelea constante entre los dos hombres que más te aman en el mundo.