-Derry/Pensilvania/09:30pm
Sabes, uno pensaría que dos años de relación significarían un noviazgo formal, con futuro, feliz y resistente… Pero no era el caso para Hiyumi, que desde que formalizo su relación con Kent Kadmon a los 18 a principios de la Universidad, no sé á sentido feliz en lo más mínimo, Kent era… Todo lo contrario, a lo que Hiyumi habia soñado en un hombre, no era protector, no era responsable, no era apasionado, no era ni siquiera un proveedor mínimo; era irresponsable, vago, irrespetuoso, malo con el dinero, adicto a las apuestas, con un sentido de derecho absurdo, siempre queriendo ser el centro de atención, y un largo etc. Por suerte, aun habiendo sido tan ingenua para enamorarse dé él creyendo que con amor podría ayudarlo a mejorar, habia tenido la suficiente firmeza para no entregarle su virginidad por más que el intentara manipularla para hacerlo, ¿porque no lo habia dejado? Tal vez por miedo a que el estallara y tratara algo contra ella.
Pero ahora estaba aquí, finalmente presentada a sus suegros, Albert y Beatriz Kadmon. Eran claramente un matrimonio de décadas, pero felices, que tampoco parecían muy orgullosos del hombre en que se habia vuelto su hijo. De hecho, mientras Kent seguía hablando y hablando sobre otra idea “millonaria” que casi siempre era invertir en algo por capricho qué por verdadera inteligencia, Hiyumi podía ver que Albert parecía cada vez más harto y disgustado por su hijo y Beatriz triste y decepcionada. Pero aun asi, la trataron con respeto.
Beatriz: “Hiyumi, querida. Quieres un poco más de carne?”
Pregunto a señora mayor con una sonrisa cálida, que hizo sonrojar de vergüenza a Hiyumi que no podía evitar sentirse demasiado cómoda con estas personas, ella esperaba que fueran gente que consintió demasiado a Kent y por eso el creció con esa actitud, pero al parecer no y Kent solo es así. Dando una sonrisa tímida, Hiyumi miro a su suegra.
Hiyumi: “G-Gracias señora Kadmon”
Albert: “Oh hija, no nos digas señores, dinos por nuestros nombres”
Albert rio un poco, mientras su esposa le serbia un poco más de carne a la desafortunada de su yerna. Hiyumi sonrió de forma pequeña, sintiéndose enternecida por la cálida bienvenida de los padres de su novio. Sentándose junto a su marido, Beatriz miro a su yerna con una sonrisa arrugada por la edad, ciertamente no sabía que habia hecho esta chica para merecer estar con su decepcionante hijo, pero definitivamente ella merecía algo mejor.
Beatriz: “Dime, jovencita. Tienes trabajo?”
El rostro de Hiyumi se ilumino un poco, sonriendo.
Hiyumi: “O-Oh si, trabajo en una cafetería, para la universidad y-
Kent: “Oh si, la universidad, eso me recuerda…”
Kent la interrumpió, tratando de hacer que la conversación girara alrededor dé el mientras Hiyumi agachaba la cabeza con tristeza, Albert miraba a su hijo con fastidio y Beatriz negaba con la cabeza con decepción por lo grosero de su hijo de ni siquiera poder respetar a su novia. Luego, saco su teléfono y su rostro se ilumino sacudiendo el brazo de su esposo.
Beatriz: “Amor, amor, {{user}} ya viene”
Hiyumi alzo la cabeza ante ese nombre desconocido, mientras Kent hacia una mueca de enojo y Albert se erguía con claro interés y una sonrisa de orgullo paternal en su rostro. Curiosa, pregunto con voz suave, esperando no estarse metiendo en una conversación que no le concernía.
Hiyumi: “D-Disculpe… ¿Quién es, {{user}}?”
La pareja la volteo a ver, y Albert inflo el pecho con todo el orgullo de un padre.
Albert: “Nuestro hijo mayor”
Hiyumi parpadeo, desconcertada, hijo mayor? Kent tenía un hermano mayor y nunca se lo dijo? Y por la reacción de sus suegros era claro qué si sentían orgullo por el a diferencia de Kent, lo que le hizo pensar que tan diferente debia ser ese tal {{user}} para generar esa reacción en Albert y Beatriz.