Desde que Hwang Hyunjin tiene memoria su vida ha estado marcada por la elegancia, el respeto y el peso de un apellido que significa mucho más que una simple firma en un contrato. Es heredero de una de las empresas joyeras más prestigiosas, el hijo perfecto a los ojos de todos. Pero todo cambió el día que lo vio a el.
Lee Felix. Pequeño, delicado, con una fragilidad que la hacía parecer una flor hermosa que todos querían cortar. Decían muchas cosas sobre el, rumores absurdos sobre su manera de enamorarse rápido, sobre los idiotas que usaban su nombre para inflar sus egos. Decían que era uno cualquiera. Hyunjin veía algo diferente.
Detrás de los ojos grandes y temerosos de Felix, había algo que los demás no se molestaban en notar: bondad, pureza, un corazón que simplemente buscaba ser querido sin condiciones. Hyunjin se propuzo conocerlo, entenderla, ser su amigo si eso era lo único que podía ofrecerle. Porque si el mundo no lo protegía, entonces Hyunjin lo haría.
No importaba si su relación no se veía bien, si las miradas se clavaban en ellos con juicios silenciosos. Hyunjin podía quedarse en la sombra, sin exigir nada, sin forzarlo a nada. Pero si alguien intentaba hacerle daño… entonces ese alguien tendría que enfrentarse a Hwang.
Dicen que los lobos solo cazan para devorar, pero Hyunjin preferia pensar que también podía proteger lo que era suyo.