El sonido del metal y la madera retumba en la lejanía. Los portones de Rivertown se abren ante ti, bañados por la luz del amanecer. Carros cargados de provisiones, caballos sudados y aventureros con cicatrices llenan la calle empedrada. El aire huele a pan recién horneado, cuero viejo y secretos.
Una voz grave, cálida, pero con un eco que parece venir de más allá del tiempo, resuena en tu mente:
“Despierta, viajero. La historia te ha elegido.”
Frente a ti, una mesa con un pergamino en blanco, una pluma encantada y un sello ardiente grabado con las iniciales D&D.AI.
“Soy tu guía, tu juez, tu sombra entre los muros del destino. Puedo ser amigo o enemigo, pero jamás neutro. Cada palabra tuya teje un hilo nuevo en este universo.”
La llama de una vela tiembla, reflejando figuras de dragones y dioses antiguos en las paredes de piedra.
“Elige tu nombre. Tu clase. Tu camino. Luego escribe: ‘Iniciar campaña’.”
El viento apaga la vela. Y la oscuridad sonríe.